Carta Abierta - Parque Independencia - Parque Bicentenario

María Elvira Madriñán

La Fundación Rogelio Salmona y su presidente María Elvira Madriñan se pronuncian sobre el Parque de la Independencia - Parque Bicentenario, una obra pública que enfrenta a autoridades, vecinos y ciudadanos en Bogotá.

Como Presidente de la Fundación Rogelio Salmona, socia de Rogelio Salmona S. A. durante 25 años y en nombre de la Fundación Rogelio Salmona, me permito dar a conocer nuestra opinión respecto al proyecto del Parque Bicentenario, del que tanto se ha escrito, comentado y cuestionado. Lo hacemos porque consideramos que hay aspectos muy importantes que no se han tenido en cuenta en la realización de ese proyecto, en los que vale la pena hacer énfasis y, de paso, dar a conocer nuestra visión frente a lo que está sucediendo.

Debemos recordar que a Rogelio Salmona se le debe el rescate de un Parque que se había convertido en maloliente botadero e incineradero de basuras. Tuve la oportunidad de participar en una de las últimas etapas de remodelación del mismo. Como socia de Rogelio Salmona S.A., pude seguir de cerca la propuesta del Plan Maestro del Parque de la Independencia y su intención de unir los costados norte y sur de la Avenida 26, pretendiendo cerrar esa "gran herida" -como la llamaba Rogelio-, que se le había infligido a la ciudad con la apertura de los que en su tiempo se llamaron "los huecos de la 26".

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Salmona trabajó insistentemente, a lo largo de muchos años, proponiendo proyectos con los cuales buscaba recuperar lo perdido con ese corte artero que partió en dos esa importante zona de la ciudad, de gran valor histórico. Pensó que, con la propuesta del Plan Maestro para el Parque de la Independencia, lograría finalmente su cometido: unir sutilmente ese trozo de Bogotá, y permitir así que se volviera a integrar el Parque de la Independencia al centro de la ciudad, como lo había sido históricamente desde 1910.

El llamado proyecto Parque Bicentenario, diseñado por Giancarlo Mazzanti, pretende intervenir un entorno emblemático de la ciudad que es el resultado de muy diversas confluencias históricas, lo cual de partida constituye una intervención urbana de gran trascendencia. Su punto de partida incuestionable, debería comprometer el respeto por ese entorno privilegiado que constituye un fragmento prodigioso de nuestros cerros tutelares, pero también del respeto a edificios emblemáticos que lo enriquecen, tales como el kiosco de la Luz, la Biblioteca Nacional, el edificio de apartamentos de Vicente Nasi, el Museo de Arte Moderno, el edificio Embajador y las Torres del Parque. Pero, sobre todo, del respeto por el Parque de la Independencia que junto a todos ellos, es testimonio de diferentes episodios de la historia de la ciudad y como tal, uno de los patrimonios públicos más valiosos.

Ese es el reto mayor de un proyecto urbano: aparte de mejorar su entorno, hacerlo reconociendo y respetando su historia y la escala de las edificaciones existentes, además de propiciar relaciones donde los elementos naturales y urbanos establezcan una relación muy delicada y sutil con la geografía. Sólo así se logra una integración sabia y respetuosa del proyecto con el lugar. De otra manera, lo nuevo o novedoso termina volviéndose arbitrario y ajeno, un agente que lejos de unir y articular, termina detonando ruptura, induciendo disgregación.

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Eso, a nuestra manera de ver, es lo que está sucediendo con el actual proyecto del Parque Bicentenario: lejos de colmar una ilusión colectiva, un anhelo ciudadano por recomponer las fracturas, se convierte en un tremendo desacierto. Ello sucede porque se arroga el derecho de desatender los sedimentos que laten en el lugar. Un proyecto que desconoce la sutileza y se impone de manera irrespetuosa, que se concibe como un hecho aislado que desconoce los valores del entorno apropiándose de un área importante del Parque de la Independencia y con ese gesto, desoye a la ciudadanía y se irrespeta la historia y la tradición.

Es así como esa posibilidad de construir con lo público, e integrar ese importante sector de la ciudad, terminará convirtiéndose en un referente de "lo que nunca ha debido ser" porque, como diría Rogelio Salmona:

"En arquitectura la libertad necesita coherencia, y en todo proyecto de creación y de recuperación del espacio público es imprescindible poner en evidencia elementos autónomos que desde su autonomía, han de relacionarse unos con otros para llegar a una espacialidad deseada."

Solo así un proyecto público terminaría siendo un aporte a la ciudad, aceptado por la comunidad y apropiado por ella.

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Comentarios

Nos merecemos la ciudad que tenemos, por que poco o nada participamos en las decisiones que la construyen, en especial hoy en día; esto al menos que nos toque la obra en frente a nuestra casa u oficina. Motivo por el cual siendo aun el centro el centro de la ciudad y no el punto de discusión alguna equina perdida de la capital que bien que se de el debate aun que no fuera al inicio como debe ser. La fundación Salmona, Mazantti, los vecinos, los entes municipales, todos deberíamos estar alli, para lograr consolidar el "lugar" deseado y merecido.

Como arquitecto y residente del sector (torres blancas), quiero expresar mi desacuerdo con la gestión que viene realizando de la sociedad residente de las torres del parque y la Fundación Rogelio Salmona por la desinformación y el novelón que han generado en la comunidad parando la obra del parque Bicentenario mediante una acción popular. Este proyecto le hace tanta falta al centro de la ciudad porque no hay que ser un genio para entender que hay que unir los dos costados de la 26 como se ha hecho en los dos “esquemas” anteriores el de Salmona y Santamaría y como se hizo ahora en el proyecto de Mazzanti. Quiero empezar aclarando el tema de los arboles por el cual ha sido satanizado el proyecto actual, los que se trasplantaron y talaron con toda la responsabilidad del caso fue por motivo de la ampliación del ancho de la via de la avenida 26 para el paso del trasmilenio y no a causa del diseño como se quiere inculpar en todos los blogs de critica al parque Bicentenario

Los arboles que no se afectaron se conservan en el proyecto, que no estén en los renders es un problema de expresión como lo explicaron al principio de las discusiones, pero no hay peor ciego que el que no quiera ver, es como decir que Salmona y Santamaría tumbaron todos los arboles porque no están en los renders ni en los planos. Aunque el esquema de Rogelio si tumba todos los arboles del lago propuesto.
El ítem contundente que tiene el proyecto de Mazzanti es la conexión directa con la Séptima a través de una plaza y esto se ha corroborado con la solicitud que hace a gritos la población que hace uso de las exitosas actividades que realiza la alcaldía como la ciclovía, el septimazo o como la transmisión en vivo del mundial sub 20 en la torre Colpatria, esto ya asegura el acierto de la plaza.
Si analizamos el proyecto de Rogelio Salmona pretende cometer el mismo error de canalizar una quebrada como en el eje ambiental que nunca esta buen estado porque cuando

no se ha terminado de limpiar un tramo y ya se pudrió otra vez lo que se acabo de limpiar, algún dia serán las materas de Salmona.
De todas formas el perfil vial si quedo muy alto por el tubo madre que hay debajo de esta vía pero dada la importancia del lugar si hubiera valido invertir lo que se necesite para bajar el nivel del parque Bicentenario, sin embargo como que nunca se contemplo esta posibilidad si comparamos la similitud del corte de Salmona y de Mazzanti. El que si es un error fatal por las condiciones del centro es la grieta que genera el proyecto de Santamaría en el costado sur del parque, porque si recordamos lo mal que funcionaba la entrada al auditorio del mambo por este atracadero y baño público.

Nos disculpamos por que los comentarios se corten. Hemos tratado de solucionar este tema, pero desafortunadamente no es posible por ahora.

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La carta abierta seria mas encantadora si, en vez de profundizar en el eterno “Rogelio lo habría hecho mil veces mejor…” se argumentara la posición explicando: ¿de que forma la obra de el arquitecto Mazzanti esta desatendiendo los sedimentos del lugar? ¿Que hace, o de que manera, dichos elementos se están imponiendo de manera irrespetuosa y porque? ¿De que forma se están ignorando los valores del entorno?, y lo que es un mas interesante, ¿que tan importante es conservar y hacerle un homenaje a dicho entorno? ¿Es necesario? ¿se debe mimetizar un proyecto en su antiguo entornó para ser correcto? Si la respuesta es afirmativa, ¿cómo se debería hacer? ¿A que se le puede llamar un irrespeto, en un campo como la arquitectura? ¿Y quien tiene la autoridad para decir que algo es un irrespeto?

Estoy seguro que Rogelio alcanzo a dejar diseños para esta parte del plan maestro, seria bueno conocerlos y contrastar las dos propuestas. Y mucho mejor seria conocer la r

Continuo: Y mucho mejor seria conocer la respuesta del arquitecto Mazzanti, explicando cuales son sus intenciones con este parque.

No pertenezco a la Fundación Rogelio Salmona, ni soy vecina del lugar, pero si soy arquitecta, ciudadana y vivo en Bogotá.

Aparte de todos los problemas que ha tenido esta obra a nivel de gestión, especialmente por el hecho de emprender una obra sin que la comunidad ni los ciudadanos la conozcan y por el hecho de que aún se estén haciendo ajustes a los diseños de la misma, concentremonos en el proyecto como tal.

Personalmente creo que esto no tiene nada que ver con que Mazzanti sea o no un buen arquitecto. Lo es. Hay proyectos suyos que son importantes y valiosos, particularmente en aquellos entornos que necesitan un proyecto que se imponga, proyectos de gran escala, proyectos que necesitan visibilidad. Por esto precisamente creo que esta no es una de sus mejores propuestas, y que no es el arquitecto, ni el diseño indicado para este lugar.

Me explico: Es un proyecto que se impone al lugar, en un lugar importante y patrimonial que por estas cualidades precisamente, es necesario que un proyecto destaque estas cualidades más que competir con ellas. Sólo al ver la planta, y las franjas que plantea Mazzanti, es evidente que hay un contraste. Viendo la planta más detenidamente, se ve cómo el proyecto se adentra en el parque y lo invade. En el corte, en especial en el del kiosko de la luz y el MAMBO, veo que la franja llega a un nivel donde anularía el nivel de la Sala los Acevedo. Es decir, ¿los edificos existentes se tienen que adecuar a la propuesta? ¿No debe acaso un proyecto nuevo, en este contexto, tomar en cuenta lo que ya existe sin afectarlo profundamente?

Para terminar, y por las razones expuestas anteriormente, este proyecto, lo que se ve de este proyecto, tiende más a romper que a unir. En arquitectura, cuando un proyecto no cumple con los objetivos propuestos en un principio (en este caso uni

En arquitectura, cuando un proyecto no cumple con los objetivos propuestos en un principio (en este caso unir) y crea más problemas que soluciones para lo que ya existe, es un irrespeto y peor aún, un error.

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