Un Día | Una Arquitecta: 365 días y 5 Siglos de Mujeres en Arquitectura

Ana María Pinzón

Un Día | Una Arquitecta está construyendo, desde el pasado 8 de marzo y durante los próximos 365 días, una especie de línea de tiempo que permita situar la labor de las arquitectas a lo largo de la historia, una acción de visibilización que busca mostrar el camino recorrido durante cinco siglos.

Un Día | Una Arquitecta es una colaboración en equipo que, a partir de charlas y actividades previas realizadas en conjunto, buscan visibilizar el aporte de las arquitectas en diferentes facetas: proyecto arquitectónico, urbano y paisajístico, tecnología, curaduría y publicaciones, producción artística, política, gestión del hábitat social, teoría y enseñanza.

Formado por Lorena Fernández, Cecilia Kesman, Florencia Marciani, Cayetana Mercé, Inés Moisset, Gueni Ojeda (Argentina), Sandra Gutiérrez Poizat, Sofía Rivera (El Salvador), Eva Alvarez, Zaida Muxí, Inés Novella, Joaquim Quixal (España), Cristina Dreifuss (Perú) y Daniela Arias (Uruguay-España), el grupo eligió 365 arquitectas buscando mostrar la mayor variedad de tareas, orientaciones, orígenes, tiempos e ideologías. El grupo tendrá aportes de invitados especiales que se encargarán de entradas puntuales y, para reseñar a las contemporáneas, se complementará la información a través de contactos personales para incorporar aspectos que no son evidentes en las hojas de vida formales.

El camino recorrido por las mujeres que se dedicaron a la arquitectura, no es ni ha sido fácil. Si bien la mujer fue la encargada de construir el cobijo en sociedades antiguas, cuando la actividad fue adquiriendo prestigio fue “colonizada” por los varones. Esto fue un fenómeno que ocurrió también en otras profesiones, como cuando los médicos reemplazaron a las matronas. Así la sociedad patriarcal, que no permitiendo el acceso a la educación, la disposición de los bienes, o la participación política, dificultó y dificulta la participación en una actividad que como la arquitectura, requiere conocimientos, fondos y contactos.

La actividad de la arquitectura también manifiesta la existencia de un modelo donde la vida social y laboral está reservada a los varones y la del hogar (no considerada laboral) a las mujeres. Aun en esos contextos encontramos a aquellas que con la ayuda de su entorno cercano (otras mujeres, padres, hermanos, maridos, amigos) y en condiciones excepcionales, tuvieron la oportunidad de construir.

Hasta prácticamente fines del siglo XIX las mujeres no tenían permitido el acceso a las escuelas o academias de arquitectura. Pero ya entre las nacidas después de 1900 predominan las tituladas, las cuales son minoría en sus cursos o tienen permisos especiales para hacer la carrera. Al mismo tiempo comienzan lentamente a participar en la vida académica, a integrarse a los organismos públicos, a publicar, a sumarse a estudios o a formar los propios. De allí en más se va ampliando la participación en las distintas áreas. Sin embargo hoy la participación es desigual todavía, tanto la cantidad como en relación a los salarios.

Las mujeres no aparecen en la historia con igual intensidad que los hombres, y no por falta de aportaciones. Vemos por ejemplo como Pevsner minimiza la labor de Elizabeth Wilbraham en sus textos, Kenneth Frampton o William Curtis dan casi nulo protagonismo a las mujeres arquitectas y diseñadoras. En el Dizionario dell’Architettura del Novecento de V.M. Lampugnani, con más de 400 nombres citados, la presencia de las mujeres es ínfima (inclusive no aparece Lina Bo Bardi y a Gae Aulenti le dedica breves renglones). No solo es obvia la ausencia de mujeres con nombres propios sino también la manera discriminatoria con que son citadas. Por ejemplo, cuando un equipo es formado por varios hombres como Van der Broek-Bakema o Bohigas-Martorell-Mackay, estos aparecen dos veces, una dentro de la voz genérica del grupo y otra con voz propia de cada arquitecto. Pero cuando en el equipo hay mujeres solo aparecen dentro de la voz genérica del grupo o del arquitecto, como por ejemplo, Robert Venturi-Denise Scott Brown o Franco Albini-Franca Helg.

También encontramos colegas que en principio no reconocen la labor de sus socias como en el caso de Louis Kahn con Anne Tyng. Otras arquitectas tuvieron que luchar además contra prejuicios raciales como Norma Sklarek. Muchas han realizado una reflexión crítica sobre el género y han actuado para cambiar la situación de desigualdad.

Para impulsar el equilibrio es necesaria una revisión de la historia, lo cual es una tarea mayor. En Un Día | Una Arquitecta se citarán en principio a algunas de las protagonistas y se organizará la información, ya que existe material publicado de muchas de las arquitectas que se presentan, aunque en gran parte está en otros idiomas. Cada entrada es eso, una puerta que se abre para permitirnos descubrir el trabajo, los logros y las dificultades que enfrentaron estas profesionales. Son diferentes maneras de desarrollar la profesión donde podemos encontrar hoy, más allá de los contextos, situaciones aun cotidianas. En estos 365 días recorreremos cinco siglos donde nos acompañarán, cada día, una arquitecta.

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Comentarios

Fabuloso avance. Incluir a la maravillosa Charlotte Perriand en Francia 1903-1999, y a otras como la arquitecta Eugenia Cardozo diseñadora del Auditorio Leon de Greiff en Bogotá...

Excelente linea de tiempo, gracias por la información.

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